
Antes de ponernos a cocinar, siempre empiezo por algo fundamental: limpiar bien la lubina. No es complicado, pero sí importante hacerlo con calma para respetar el producto y conseguir un mejor resultado final. En este punto solo me gusta dejar el pescado listo, sin prisas, preparando la base para que luego la receta salga perfecta. En los siguientes pasos te enseñaré cómo continúo para sacarle todo el partido a una lubina fresca.
